domingo, 8 de febrero de 2009

Piel De Angel

Unos dìas antes de que me dieran de baja en el Servicio Militar, mis viejos se habìan mudado hacia el Sur de barrio Empalme. Ahì nomás, a dos cuadras del arco de entrada a Córdoba y sobre la calle Guandacol nos instalamos en el nuevo domicilio.
Segunda mitad del año 1973, todavìa habìan calles de tierra en esa parte del barrio.El lechero pasaba todos los dias en su jardinera, igual que el que vendìa la achura para que coman los animalitos de la casa; también pasaban el verdulero y ... bueno, los panaderos no se arriesgaban a hacer lo mismo porque habia una panaderia en la esquina, ahi mismo, al frente de la casa en diagonal: La Reynita se llama todavìa.
Al lado de mi casa vivìa una chica que estaba gran parte del dìa en mi cabeza y nada mas que para verla salir de su casa y ver cuando volvìa a entrar, yo salìa con mi guitarra y le hacìa creer a todo el que pasaba por allì que tenìa algún talento como instrumentista. Entre todos esos que pasaban por la vereda, estaba el Daniel Castillo que vivia, en ese entonces, hacia el norte, a unas cuatro o cinco cuadras de donde yo vivia, al frente del Club Suquia y de la plaza, donde, tal vez, quince o diez y ocho años antes, me tiraba en la reposera, con mi viejo, a mirar las estrellas. Fué uno de esos dias en que el Dani se acercó; charlamos un poco de la música que nos atraìa; tocó un rato con mi guitarra y casi nos hicimos amigos y digo "casi" porque era muy temprano, todavìa, para decir que ya lo éramos y además, porque el tipo en un momento de la charla se puso a afinar mi guitarra dándome a entender muy sutilmente, que yo era un sordo. La segunda vez, unos cuantos dias después, se apareció con alguien que me presentó como el cantor de su banda. Estuvimos en mi habitación tocando la viola y cuando se fué me invitó a ver y escuchar un ensayo del grupo. Fui no una, si no, infinidad de veces. Recuerdo que cuando los escuché por primera vez me sorprendieron porque eran lo mejor que habia visto y escuchado hasta ese momento, incluidos algunos de los conjuntos que ya estaban tocando en el circuito cordobés. Estos tenìan carisma y además, estaban organizados musicalmente, ya que uno de ellos, el Daniel, leìa y escribia música. Los integrantes eran: en el bajo y tambien ocasionalmente piano, que era su instrumento original, Daniel Castillo; en la baterìa, Chiche Sanchez; guitarra, Jorge Ludueña, un pequeño genio de quince o diez y seis años en ese momento y en la voz, Tato Paz ... ellos, los cuatro, se hacìan llamar, Piel De Angel.